La Prueba en Delitos de Violencia de Género: Clave para la Condena
Análisis de una sentencia por maltrato continuado donde el testimonio de la víctima y sus hijas fue decisivo para desvirtuar la presunción de inocencia.
En el ámbito del derecho penal, los delitos de violencia de género presentan a menudo el desafío de la prueba, al ocurrir en la esfera privada. Una reciente sentencia dictada por la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Girona (Juzgado Penal nº. 6 de Girona), sentencia nº. 284/2026, dictada en el procedimiento abreviado 63/04 ilustra cómo una sólida estrategia probatoria puede conducir a una sentencia condenatoria.
El acusado, D. E.C.V., fue condenado como autor de un delito continuado de maltrato en el ámbito de la violencia sobre la mujer. La base de la condena fue la declaración de la víctima, Sra. O.G.L., que el tribunal consideró creíble, coherente y persistente en el tiempo.
Sin embargo, su testimonio no fue la única prueba. Se vio reforzado por elementos objetivos que resultaron determinantes: los informes médicos que acreditaban las lesiones y, de forma crucial, la prueba preconstituida de las hijas menores de edad. El relato de las menores, describiendo los hechos presenciados, fue una pieza fundamental para corroborar la versión de la madre.
Es importante destacar que el acusado fue absuelto de otros delitos de maltrato, injurias y revelación de secretos por falta de actividad probatoria suficiente, aplicándose el principio de presunción de inocencia.
La condena final incluyó una pena de prisión, una orden de alejamiento de dos años, la prohibición de tenencia de armas y una indemnización por las lesiones causadas.
Este caso subraya la importancia de contar con pruebas periféricas que refuercen el testimonio de la víctima en un proceso penal para garantizar la protección de sus derechos y obtener una resolución judicial favorable.
En este procedimiento actuó como abogado defensor el letrado David Velasco Blaya, titular del bufete Velasco Blaya Advocats, especialista en Derecho Penal en Sant Feliu de Guixols, Girona, Blanes, Figueres, La Bisbal, Olot y Ripoll, y singularmente en el ámbito de violencia de género
